domingo, 30 agosto 2026
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Satanás revive en Monterrey bajo el pulso de la cumbia rebajada y una mirada femenina

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Karen y Los Remedios reinterpretan un clásico tropical desde el deseo, la noche y la libertad, con una propuesta que conecta la tradición sonidera con la electrónica y el imaginario popular latinoamericano

Hay canciones que sobreviven al paso del tiempo porque encuentran nuevas formas de ser escuchadas. “Satanás” es una de ellas. Nacida en el universo de la cumbia tropical y recuperada décadas después por la escena de cumbia rebajada de Monterrey, la pieza vuelve ahora con una lectura completamente distinta de la mano de Karen y Los Remedios.

La agrupación toma como punto de partida una canción asociada con el humor, la fiesta y la imaginación popular alrededor de la figura del diablo, para llevarla hacia un territorio mucho más íntimo: el deseo femenino, la seducción, la noche y la liberación.

La historia original, escrita en 1981 por el compositor colombiano Publio Martínez y grabada en México con Los Corraleros para Discos Peerless, giraba alrededor de un hombre que, ante la falta de respuesta divina a su soledad, terminaba recurriendo a Satanás para pedirle algo tan terrenal como una compañera para bailar y disfrutar la fiesta.

Años después, aquella canción encontró una segunda vida en Monterrey. La Tropa Vallenata recuperó “Satanás” en su producción Fantasía Tropical 666 y la llevó al terreno de la cumbia rebajada, con un tempo más pausado, una atmósfera envolvente y el acordeón como uno de sus elementos distintivos.

Ese sonido terminó convirtiéndose en parte de la identidad musical de la ciudad y de una cultura sonidera que transformó canciones tropicales en experiencias cargadas de nostalgia, baile y contemplación.

Ahora Karen y Los Remedios toman ese legado para construir otra lectura.

La nueva versión conserva el carácter hipnótico de la cumbia rebajada, pero incorpora guitarras atmosféricas, sintetizadores y una producción electrónica discreta que modifica por completo la temperatura emocional de la canción.

La voz de Karen aporta una interpretación cercana y vulnerable, pero también provocadora. El resultado se mueve entre la melancolía y la sensualidad, haciendo que la pista de baile deje de ser únicamente un espacio para divertirse y se convierta en un territorio de exploración personal.

La propia Karen ha explicado que “Satanás” ocupa un lugar especial dentro de su relación con la cumbia rebajada y con el imaginario latinoamericano del “diablito”, una figura que históricamente ha sido representada desde la picardía y la irreverencia.

En esta reinterpretación, esa energía cambia de dirección. La historia deja atrás la búsqueda masculina de una compañera y adquiere una dimensión femenina, lúdica y abiertamente coqueta, en la que el deseo entre mujeres aparece sugerido desde una perspectiva íntima.

La canción formará parte de Bestiaria, el próximo álbum de Karen y Los Remedios, un proyecto construido alrededor de arquetipos femeninos, mitología y folclore.

Dentro del universo conceptual del disco, “Satanás” ocupa el espacio de la noche y explora aquello que durante generaciones ha sido señalado, reprimido o considerado incómodo cuando se trata de la expresión del deseo femenino.

El fuego, la oscuridad, el deseo y la libertad aparecen así como elementos centrales de una canción que conserva el ADN de la cumbia rebajada, pero que ahora busca contar otra historia.

La propuesta también tiene una dimensión visual particular.

Para la portada del sencillo, Karen y Los Remedios recurrieron al trabajo de Don Baldemar, artista de 78 años cuya obra se caracteriza por personajes y animales surgidos de una imaginación profundamente personal.

Su historia añade otra capa al lanzamiento. Después de haber vivido durante más de una década en las calles de Ciudad de México, su trabajo fue descubierto en 2020 por la diseñadora Tania Ríos, quien comenzó a difundir sus dibujos y contribuyó a que pudiera dejar la calle y continuar desarrollando su práctica artística.

Entre sus creaciones destacan los llamados “diablillos”, personajes que ocupan un lugar central en la imagen de “Satanás”.

La elección no parece casual. Esas figuras conectan la imaginación popular, lo fantástico y lo irreverente con el espíritu de una canción que precisamente busca apropiarse de aquello que durante mucho tiempo ha sido visto como oscuro o prohibido.

“Satanás” se integra así a una línea creativa que Karen y Los Remedios también desarrollan en temas como “Alucarda” y “La Bruja”: recuperar imaginarios, personajes y sonidos profundamente arraigados en la cultura latinoamericana para contar historias desde una sensibilidad contemporánea.

En manos de la agrupación, la cumbia rebajada vuelve a demostrar que puede ser mucho más que un género para bailar. Su ritmo lento puede convertirse en un espacio de memoria, deseo y resistencia; un lugar donde las historias que alguna vez quedaron en los márgenes encuentran finalmente una voz.

Y en esta nueva versión, aquella petición de compañía que alguna vez motivó la canción se transforma en algo diferente: una invitación a bailar, a desear y a ocupar la noche sin pedir permiso.

eitmedia.mx